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Introducción

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha emitido señales contradictorias acerca de sus planes futuros para el sector eléctrico nacional, pues ha limitado sus propuestas a la promoción de la hidroelectricidad y los proyectos renovables centrados en la comunidad, mientras que su elección para dirigir la eléctrica estatal CFE ha causado sorpresa.

Si bien durante su campaña electoral expresó hostilidad a la reforma energética de 2013, que marcó el comienzo de las subastas de proyectos de generación y permitió la inversión extranjera en el sector upstream de hidrocarburos por primera vez desde 1938, López Obrador ha venido moderando su postura desde entonces, aunque sus planes para el sector eléctrico mantienen cierta ambigüedad.

Poco después de su arrollador triunfo de julio, AMLO  anunció planes para trasladar la sede de la Secretaría de Energía desde Ciudad de México al estado petrolero de Tabasco y las oficinas centrales de Pemex a Ciudad del Carmen, en el vecino estado de Campeche, como parte de sus planes de descentralización.

El 18 de agosto, López Obrador hizo uno de sus primeros pronunciamientos directos sobre la energía renovable y destacó su importancia para el futuro del país y del planeta, mientras se comprometió a invertir en ciencia, tecnología e innovación para promover el desarrollo de dichas fuentes energéticas.

Describió la inversión en tecnología e innovación como "la educación del futuro".

No obstante, tres meses antes de asumir el cargo, se han anunciado muy pocos planes concretos y específicos sobre cómo avizora el desarrollo del sector eléctrico.

"Se ha propuesto muy poco en lo referente al sector eléctrico, además de reforzar a CFE", dijo a BNamericas Javier López de Obeso, abogado especializado en el sector energético mexicano del bufete ScottHulse de San Antonio, Texas.

"No hemos escuchado ningún plan con respecto a la relación entre CFE y el gas natural, o sobre temas más controvertidos, como la energía nuclear", precisó. "López Obrador no ha sido muy claro con respecto a las energías renovables. Durante la campaña se lamentaba de que las turbinas eólicas arruinan el paisaje, pero esos comentarios probablemente no reflejen la política que va a adoptar".

"Pero si bien no era el candidato favorito entre los inversionistas, en el último tiempo López Obrador ha demostrado ser más perceptivo de la importancia de la participación del sector privado en muchos sectores, incluido el de energía eléctrica", indicó. "No quiero hablar de incertidumbre, pero vendrá una fase de transición en la cual falta una definición de lo que va a suceder en el sector eléctrico".

Algunos sondeos de opinión anticipaban antes de las elecciones que, aunque AMLO ganaría la presidencia, su partido Morena no obtendría la mayoría en el Congreso.

"No podría, por ejemplo, revertir la reforma energética, porque es una reforma constitucional y para hacerlo necesitaría una mayoría de dos tercios, que no va a lograr", señaló Anna Szterenfeld, directora regional para América Latina y el Caribe de The Economist Intelligence Unit, en una entrevista concedida a BNamericas a principios de este año.

"Existe el temor de que intente revertirla o al menos disminuirla. Pero en el frente macroeconómico, no creo que vaya a intentar arriesgar la reputación de estabilidad que México ha logrado en los últimos años", comentó Szterenfeld.

Sin embargo, Morena sí obtuvo mayoría en el Congreso, así como también las gobernaciones de 5 de los 32 estados del país, incluida la alcaldía de Ciudad de México y las de nueve capitales estatales. Eso significa que Morena gobernará a alrededor de 56 millones de mexicanos, o el 47% de la población total, según el Consejo Nacional de Población (Conapo).

Y en una señal tranquilizadora para muchos con respecto al sector energético, el secretario de Energía estadounidense, Rick Perry, dijo a mediados de agosto después de reunirse con su flamante contraparte mexicana, Rocío Nahle, que el objetivo de López Obrador de lograr mayor autosuficiencia energética es una buena noticia.

"Es una buena meta para México. Me saco el sombrero ante el presidente electo por tener eso como objetivo", dijo Perry a los medios locales.

El secretario también dijo que EE.UU. no estaba preocupado por el efecto que la propuesta de AMLO pudiera tener en las refinadoras estadounidenses, ya que otros mercados, algunos también en América Latina, compensarían una menor demanda mexicana.

México depende de las importaciones de gas natural estadounidense para la generación de electricidad y la producción industrial y ha estado aumentando su capacidad de gasoductos y convirtiendo a gas natural sus centrales eléctricas a diésel.

Gráfico: Matriz energética de México
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