Coordinación y resiliencia son claves para el desarrollo de ciudades latinoamericanas

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Lunes 11 de diciembre, 2017

Con el crecimiento económico exhibido por América Latina en las últimas dos décadas, las grandes ciudades de la región también han experimentado un importante desarrollo demográfico, lo que ha creado un nuevo conjunto de desafíos para los gobiernos locales.

Muchos de estos desafíos implican el desarrollo de una infraestructura adecuada para transporte, agua, energía, salud y otros servicios públicos, así como el financiamiento y la administración de estos activos.

BNamericas conversó con Eugene Zapata, director regional para América Latina y el Caribe del programa 100 Ciudades Resilientes (100RC) de la Fundación Rockefeller, sobre cómo las ciudades latinoamericanas pueden mejorar su desarrollo en términos de resiliencia.

BNamericas: Tomando como ejemplo a Santiago de Chile como ejemplo, una ciudad con serios problemas de transporte público, ¿cómo puede una ciudad hacer que los sistemas de transporte deficientes sean más resistentes?

Zapata: Hemos trabajado con ciudades que tienen modelos de administración similares a Santiago o Buenos Aires, en los que en realidad hay varias administraciones clasificadas como parte de una ciudad, como Manchester y París. La coordinación aquí es clave, porque no se puede pensar en la movilización entre la periferia y el centro sin coordinación entre las diferentes entidades, y aquí vemos dos tipos de problemas.

En primer lugar, la necesidad de coordinar las obras de los municipios que comparten las mismas rutas, pero también entre diferentes niveles de gobierno, debe ser el gobierno provincial, municipal y nacional.

Visitamos la estación central de trenes de Santiago, donde comienza el recorrido del tren de cercanías Nos-Alameda. Ese tren es administrado por una entidad [operador ferroviario estatal], EFE, pero también está integrado a servicios manejados por otras entidades, Metro y Transantiago, y no hay nadie con la capacidad de coordinarlos, porque no hay jerarquía entre estas entidades. Entonces tenemos varios organismos trabajando de manera descoordinada.

BNamericas: ¿Cree que una mejor coordinación también beneficiaría a los proyectos que están en marcha para expandir el transporte público y otras infraestructuras ya que la ejecución ha sido bastante lenta?

Zapata: En marzo, ayudamos a Santiago a publicar una guía de desarrollo que busca convertirla en una ciudad resistente en los próximos 20 a 30 años, y uno de los seis puntos clave que incluye se llama precisamente "Santiago Mejor Conectado", que incluye conectar no solo carreteras, sino también integrar trenes de cercanías y terminar el proyecto para instalar carriles para bicicletas junto al río Mapocho. Y esto es algo que no está en manos de una sola autoridad, está en manos de varias autoridades, así como del sector privado y actores de la sociedad civil.

Creemos que una mejor coordinación no solo es necesaria para que una ciudad siga creciendo, sino también para seguir viviendo. Y sabemos que los procesos son lentos, por eso les dimos esta guía a las autoridades de Santiago.

BNamericas: Santiago, y las ciudades latinoamericanas en general, son vulnerables a las lluvias. ¿Cómo se pueden construir estrategias de resiliencia para enfrentar estos problemas?

Zapata: Nuestro programa trabaja con un grupo de empresas, instituciones académicas y consultores técnicos en el sector del agua, como The Nature Conservancy, que ha creado un fondo de agua en el que empresas del sector privado u organizaciones sociales que tienen incidencia en el uso del agua, tales como compañías mineras, contribuyen a un fondo que financia proyectos que ayudan a la sostenibilidad del agua de las ciudades.

Estos fondos ya están funcionando en Quito, que es otra ciudad en nuestra red, y recién se está empezando a implementar en Santiago. Y es una de las soluciones con las que estamos trabajando.

También trabajamos con el gobierno holandés, ya que son expertos en temas de cambio climático y tienen una embajada especial para asuntos relacionados con el agua, y son parte de nuestra red de socios.

También trabajamos con compañías. En Santiago, estudiamos los grandes riesgos de deslaves en caso de lluvias, y visitamos infraestructuras diseñadas para mitigar este tipo de eventos. Una serie de piscinas que reducen la energía de los deslaves en tales eventos.

BNamericas: Muchas ciudades latinoamericanas tienen sus servicios de concesionados a privados. ¿Cree que estas empresas deberían coordinarse con las autoridades locales para llevar a cabo estos esfuerzos?

Zapata: No. La experiencia en algunas ciudades, como en Londres, es que, a veces, las empresas privadas no tienen interés en llevar agua a la periferia de la ciudad, por lo que la distribución del tiende a concentrarse. Existe la necesidad de una cooperación público-privada para llevar agua a quienes la necesitan, pero con una idea clara de que el agua es un servicio básico y de interés público y no debe estar al 100% en manos privadas. No todas son malas, pero hemos tenido algunas malas experiencias, y la experiencia que hemos tenido con las compañías que son 100% estatales tampoco ha sido tan mala.

BNamericas: ¿Pero creen que las empresas privadas deberían participar en concesiones y PPP para expandir la infraestructura hídrica en situaciones donde los gobiernos no tienen la capacidad de financiarlas?

Zapata: Absolutamente. Los gobiernos no tienen los recursos y, en algunos casos, se han endeudado en una manera que les han impedido realizar inversiones. Y la infraestructura hídrica es cara, ya que requiere de ingeniería pesada y de obras que causan una gran alteración en la ciudad.


Acerca de Eugene Zapata

Eugene Zapata es director regional para América Latina y el Caribe de programa 100 Ciudades Resilientes. Antes de esto se desempeñó como asesor internacional del alcalde de Ciudad de México, director regional para América Latina del Fondo Mundial para el Desarrollo de las Ciudades, y como secretario para Norteamérica de Metropolis, la asociación mundial de grandes ciudades.


Acerca de la compañia

100 Ciudades Resilientes (100RC) es una red creada por la Fundación Rockefeller en 2013 con el objetivo de proporcionar a las ciudades una visión de la resiliencia basada en las tensiones que debilitan una ciudad día a día o cíclicamente, como infraestructura deficiente, altas tasas de criminalidad y escasez de agua, a la vez que brinda apoyo logístico, financiero y de expertos, y hojas de ruta de servicios a las ciudades para superar estos problemas.